Mostrando entradas con la etiqueta REUNIONES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REUNIONES. Mostrar todas las entradas

lunes, 25 de mayo de 2015

GRUPO SAN JOSÉ DEL MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO

COMUNIDAD SAN JOSÉ 
DEL MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO 
SI QUIERES LLENAR DE SENTIDO TU VIDA
VEN........
FAMILIAS ARRAIGADAS EN EL CORAZÓN DE CRISTO
Si quieres llenar de sentido tu vida,

Si buscas algo más,


¿Quieres que Jesucristo te coja de la mano? ¡No le soltarás nunca!
¿Quieres que tu familia se convierta en un instrumento de Dios para la transmisión de la Fe?
¿Hace tiempo que no vas a la Iglesia y sientes que algo te dice que vuelvas a casa?
¿Quieres recordar las enseñanzas que recibiste hace años?
¿Quieres aprender a dar razón de tu fe a tus hijos?
¿Quieres tomar conciencia de tu fe?

¿Quieres comprobar que tener fe es lo más razonable?

¿Quieres ver que es la fuente de la alegría y de la felicidad?

¿Aún no sabes que es la solución a todos los problemas?

¿Quieres conocer el significado de la palabra “plenitud” sin tener que acudir al wikpedia?

¿Si quieres disfrutar de un coloquio familiar?

Entonces tienes que venir a conocer esta parcelita abierta de la Iglesia.

Si quieres más información escribe al correo: 

miércoles, 14 de enero de 2015

Lectio divina y comentario al Evangelio Domingo II T.O. Ciclo B. Jn. 1. 35-42. 18 Enero 2015


Lectio divina

 

Domingo II T.O. Ciclo B

Jn. 1. 35-42

18 Enero 2015

 

ORACIÓN INICIAL
 

Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan, Señor.

“Grande es el Señor”, Él  cuida de mí. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

TEXTO BÍBLICO Jn. 1, 35-42

Vocación de los primeros discípulos

           

            Al día siguiente, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Este es el Cordero de Dios».  Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

            Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?». Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?». Él les dijo: «Venid y veréis».

            Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

            «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)». Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».

 

LECTURA


            Dos discípulos, orientados por el Bautista, se ponen a seguir a Jesús. Durante un cierto tiempo caminan tras Él en silencio. No ha habido todavía un verdadero contacto. De pronto, Jesús se vuelve y les hace una pregunta decisiva: « ¿Qué buscáis?», ¿qué esperáis de mí?

            Ellos le responden: Rabí, « ¿dónde vives?», ¿cuál es el secreto de tu vida? Jesús les contesta: «Venid y veréis». Venid a convivir conmigo. Descubriréis quién soy y cómo puedo transformar vuestra vida.

            Este diálogo puede arrojarnos luz sobre lo esencial de la fe cristiana. ¿Qué es lo decisivo para ser cristiano? En primer lugar, buscar. Cuando uno no busca nada en la vida y se conforma con «ir tirando» no es posible encontrarse con Jesús. La mejor manera de no entender nada sobre la fe cristiana es no tener interés por vivir de manera acertada. Lo importante no es buscar algo, sino buscar a alguien.

            Si un día sentimos que la persona de Jesús nos «toca», es el momento de dejamos alcanzar por Él, sin defensas ni reservas. No se trata de conocer cosas sobre Jesús, sino de sintonizar con Él, interiorizar sus actitudes fundamentales, y experimentar que su persona nos hace bien, reaviva nuestro espíritu y nos infunde fuerza y esperanza para vivir.

            Lo decisivo para ser cristiano es tratar de vivir como vivía Jesús, aunque sea de manera muy pobre y sencilla. Creer en lo que Él creyó, dar importancia a lo que daba Él, interesarse por lo que Él se interesó. Mirar la vida como la miraba Él, tratar a las personas como Él las trataba: escuchar, acoger y acompañar como lo hacía Él. Confiar en Dios como Él confiaba, orar como oraba Él, contagiar esperanza como la contagiaba Él.

MEDITACIÓN
 

·         Quédate en silencio y deja que el mensaje de este texto te envuelva, tome posesión de tu vida. Deja que Jesús se fije en ti y que te pregunte como a los discípulos, que te lleve a su casa…

·         ¿Cuál es tu memoria de tus encuentros con Jesús…? ¿Cómo es tu búsqueda hoy…? ¿Cuál es tu viejo Israel que tienes que dejar para seguir a Jesús, el Mesías?

·         Dar testimonio es regalar a otros la llamada y el encuentro con Jesús que se ha recibido ¿Haces partícipe a los de tu entorno de tus encuentros con Jesús? ¿Das vida a tu comunidad, a tu familia… a los que se acercan a ti?

·         Agradece al Señor que te haya llamado, que te acompaña en su seguimiento y todo lo que cada día recibes de Él.  ¿Sientes que tu vida se transforma cuando estás con Él?  

    

ORACIÓN                                                                                                                                        

 

·         Señor ayúdame a seguirte cada día, como aquellos discípulos.

·         Señor que yo recuerde la hora que te encontré, como ellos “era como la hora décima”.

·        Aquí estoy, Señor, porque me has llamado.

·        Habla que tu siervo escucha.

·        Ayúdame a ser como Andrés, que deja a su hermano Pedro ser el primero.

 

CONTEMPLACIÓN

·        Haz silencio y contempla como Jesús te llama por tu nombre y te pregunta ¿qué buscas? ¿Te dejas interpelar por Jesús? ¿Qué buscas verdaderamente? ¿Tus energías, tus deseos… hacia dónde se dirigen?

·         “Siguieron a Jesús”. Seguir a Jesús es caminar en su misma dirección, en su compañía, es comprometer la vida por Él y para Él y los hermanos. ¿Tienes el valor y el amor de decir a Jesús: “Maestro, te seguiré a donde vayas” confirmando tus palabras con los hechos? ¿O le dices “Te seguiré, pero primero deja que…?

·         “Se quedaron con Él”. Los discípulos se quedan con Jesús, empiezan a vivir juntos, a tener la casa en común… Él se ofrece hoy a ti para vivir juntos, ¿qué decides… como los discípulos te quedas con Él o como otras veces vas a buscar otras cosas?

·         “Y lo llevó a Jesús”. Andrés llama a Simón porque quiere compartir el don que ha recibido. Se convierte en guía de su hermano. De encontrar y conocer a Jesús pasa a anunciarlo. ¿Qué te sugiere esta actitud?

 

ACCIÓN
 
·         Repite con frecuencia y vive: Aquí estoy, Señor, porque me has llamado.

·         Trata de ayudar a otras personas a encontrar a Jesús, sobre todo, con el testimonio de tu propio encuentro.

·         Ora e interioriza esta exclamación de Santa Teresa: “¡Oh Señor, que vuestros caminos son suaves! …Temo estar sin serviros, y cuando os voy a servir no hallo cosa que me satisfaga para pagar algo de lo que debo. Parece que me querría emplear toda en esto, y cuando considero mi miseria veo que no puedo hacer nada bueno, si no me lo dais Vos”.
 

COMENTARIO AL EVANGELIO

LA PRIMERA VEZ  (Jn 1,35-42)

            La escena que la liturgia nos presenta este domingo en el Evangelio, es sin duda alguna una de las más estremecedoras: el encuentro de Jesús con sus dos primeros discípulos. Aquí está el comienzo de toda una aventura insospechada e inimaginable.

            Jesús pasa, el profeta lo señala. Una mirada que se hace en seguida confesión. “Es el Cordero de Dios”: el cordero sacrificado como ofrenda, el cordero comido como recuerdo de la salvación y fidelidad de Dios. Es importante esa mirada y esa confesión del Bautista, sin las cuales aquellos dos discípulos no habrían sabido quién era Aquel que pasaba ni habría sucedido todo lo que aconteció tras su paso. El Bautista simplemente miró, señaló y confesó; no hizo lo más importante, pero esto no habría acontecido sin lo que le correspondió a él. El resto lo hizo Dios.

            Una pregunta y una casa. Aquellos dos discípulos comenzaron a seguir a Jesús, con un seguimiento henchido de búsquedas y de preguntas: el haber encontrado al maestro de su vida, el querer conocer su casa, el comenzar a convivir con él y a vivirle a él. El Evangelio dará cuenta de todas las consecuencias de este encuentro, de estas búsquedas y preguntas iniciales. Aquí está sólo el germen, pero tan incisivo e imprescindible, tan fundamental y tan fundante para el resto de sus vidas, que Juan evangelista no olvidará anotar cuando escriba esta página, ya anciano, la hora en que esto sucedió: las 4 de la tarde. Así sucede siempre con todo amor-Amor: no olvida jamás el instante de la 1ª vez aunque se le olviden tantas otras cosas.

            Este fue el inicio. Luego vendrá toda una vida, consecuencia de aquello que sucedió a la hora décima cuando vieron pasar a Jesús: el Tabor y su gloria, la última cena con su intimidad junto al costado del Maestro, Getsemaní y su sopor, el pie de la cruz, el sepulcro vacío y la postrera pesca milagrosa, el cenáculo y María en la espera del Espíritu, Pentecostés y la naciente Iglesia... tantas cosas con todos los matices que la vida siempre dibuja. Todo comenzó entonces a las 4 de la tarde, hace ahora 2000 años.

            La misión incontenible. Finalmente, aquellos discípulos no se encerraron en la casa de Jesús ni detuvieron el reloj del tiempo. Salieron de allí, y dieron las cinco y las seis, y las mil horas siguientes. Y a los que encontraban les narraban con sencillez lo que a ellos les había sucedido, permitiendo así que Jesús hiciera con los demás lo que con ellos había hecho. ¿No es esto el Cristianismo?

 

+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo 

18 enero 2015

2º Domingo tiempo ordinario

lunes, 15 de diciembre de 2014

Lectio divina y comentario al Evangelio. Domingo IV Adviento. Ciclo B. Lc. 1. 26-38. 21 Diciembre 2014

Lectio divina
Domingo IV Adviento. Ciclo B
Lc. 1. 26-38                     
21 Diciembre 2014


ORACIÓN INICIAL


Señor, en estos días previos a la Navidad,

concédenos la docilidad que tuvo María,

para que te encontremos en nuestra vida

y vivamos tu proyecto de amor.


Sí, hágase, Señor…, hágase tu voluntad.

para que hagas en nosotros tu obra

y seamos presencia tuya para los que nos rodean.


TEXTO BÍBLICO Lc. 1,26-38

Anuncio del nacimiento de Jesús


            En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

            El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las mujeres.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.

            El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»

            Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»

            María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

LECTURA ¿qué me dice el Texto?


            En nuestra relación con el Señor, la actitud de María, es nuestro modelo, porque ella es ejemplo de docilidad y entrega, de apertura y confianza. María acepta y se adhiere al proyecto de amor del Señor, confiando en Él, sin comprender lo que le pide. María confía y espera en Aquel que es fiel.

            En el pasaje de la Anunciación vemos la actitud de Dios, su delicadeza, su manera de relacionarse con nosotros, que no nos impone ni obliga, sino que siempre deja un espacio para que cada uno acepte o no su propuesta de amor. A María le propone ser Madre de Dios, pero espera su respuesta y su aceptación, le da espacio para que ella decida y responda. Con esta actitud María nos muestra como nos debemos relacionar con el Señor para corresponder a su amor. Él nos amó primero y debemos manifestar con nuestra vida, nuestra adhesión a Él, aceptando y viviendo sus enseñanzas y correspondiendo a su gratuidad y su bondad con nosotros.

            Tenemos que aprender de María a ser discípulos de Jesús, a ser dóciles a la acción y a la voluntad de Dios, a decir SÍ al Señor en todo momento, a aceptar su propuesta de vida, a relacionarnos con Él con fidelidad y confianza.

            Revivir la Anunciación tiene que ayudarnos a dar al Señor el lugar que le corresponde en nuestra vida, a vivir por Él y para Él, a manifestar al hombre su amor y misericordia.

            El texto de la Anunciación, días previos a la Navidad, nos hace mirarnos a nosotros mismos y a buscar sincerarnos respecto a nuestra actitud ante el Señor, pues el SÍ de María nos ilumina y nos interpela, nos cuestiona y nos invita a tener cercanía con el Señor desde la perspectiva de la confianza y la fidelidad, buscando aceptar en nuestro día a día lo que Él nos pide.


MEDITACIÓN ¿Qué me dice el Señor en el texto?

                                     

·         María es dócil al proyecto de Dios, sabe darle un lugar y un espacio en su vida. Y tú, ¿eres sensible a la manifestación de Dios en tu vida? ¿Eres capaz de distinguir su presencia en las distintas circunstancias de tu vida? ¿Qué te ayuda y qué te dificulta a sentir la presencia y la acción de Dios en tu vida?

·         Ante el Ángel, María cuestiona el proyecto de Dios («¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»), a ti, ¿qué te dificulta o impide tu relación con el Señor, y buscar lo que Él quiere y espera de ti?

·         Así como María tuvo sus dudas ¿cuáles son hoy tus dudas al plan de Dios? ¿Cuáles son tus miedos?

·         María acepta el desafío. ¿Qué desafíos te propone hoy Dios? ¿Los acoges?

·         ¿Te das cuenta que de ti puede depender que algunas personas puedan sentir al Señor cerca esta Navidad? ¿Qué puedes hacer?      


ORACIÓN.

(Qué respondo al Señor que me habla en el texto?


“Hágase en mí según tu palabra…”

Para que Tú me vivifiques en ti.

Para que Tú puedas actuar por mí.

Para que Tú me hagas un instrumento tuyo.

Para que pueda dar testimonio de ti.


“Hágase en mí según tu palabra…”

Para que Tú realices tu proyecto de amor.

Para que viva con tus mismos sentimientos.

Para que seas Tú todo en mí.

Para que viva solo por ti y para ti.

CONTEMPLACÓN

¿Cómo reflejo en mi vida lo que me dice Dios en el texto?


·         María nos enseña que sólo desde la fe se puede aceptar el gran misterio de la voluntad de Dios, porque “la fe es dar un sí generoso a lo que no vemos, fiados de lo que Dios nos dice…”

·         La Palabra de Dios refleja su fidelidad: “…el Señor está contigo” Es el Dios fiel, que da estabilidad y confianza a nuestras debilidades.

·         También  a ti, como a María, el Señor te dice continuamente: “No temas porque has encontrado gracia ante Dios”.

·         Únete con María en el reconocimiento de las maravillas que  Dios ha realizado desde la creación del mundo y reconoce los dones del Señor en tu vida.

·         “Hágase en mí…” ¿Es esta tu actitud de disponibilidad, confianza y obediencia al plan de Dios?


ACCIÓN. ¿A qué me comprometo?

·         Repite con frecuencia hágase en mí según tu palabra”

·         En esta etapa final del Adviento proponte alguna obra de caridad con personas que lo necesiten.

·         Trabájate en algún aspecto de tu vida que te obstaculiza ser fiel a los planes de Dios.

·         Para prepararte a la venida de Jesús, haz un rato de oración con este pensamiento de Santa Teresa: “Quizá no sabemos qué es amar…porque no está en el mayor gusto, sino en la mayor determinación de desear contentar en todo a Dios, y procurar cuanto pudiéramos, no ofenderle”.
_______________
LO IMPOSIBLE ES POSIBLE  (Lc 1,26-38)

            Dentro de este breve tiempo de Adviento como preparación a la Navidad cristiana, la liturgia nos ha ido presentando diferentes evangelios que nos han permitido seguir los hitos de tres grandes testigos de la espera del Señor: Isaías, Juan el Bautista y María. Es el mensaje de la Virgen lo que en este último domingo se nos ofrece.
            Hay dos trazos en el lienzo de la Anunciación que nos pueden ayudar también a nosotros a comprender la obra de arte de nuestra propia vida cuando dejamos que la pinte y la inmortalice el talento de Dios.
            En primer lugar, se le dice a María: no temas. Tengo la impresión que hay muchos creyentes que tienen un secreto miedo a Dios, como si lo que Él nos fuese indicando fuera algo inevitable pero indeseado. No temer a Dios, porque cuanto de tantos modos Él nos propone es a nuestro favor, para nuestro bien, lo más correspondiente con nuestro corazón.
            Luego se le dice a la Virgen: mira a tu prima Isabel. El ángel no está proponiendo a María una definición o un teorema, sino una historia reconocible. Reconocer que la fidelidad de Dios se hace historia y se hace también geografía, en las personas y en los lugares en donde se nos ha narrado el amor de Dios. Deberíamos descubrir en nuestra vida a dónde mirar, a quiénes mirar, para que nuestros ojos no queden cegados por el sin sentido mezquino que nos imponen todos los excesos con que a veces nos hacemos daño. Mirar a Isabel significó en María, y significa en nosotros, descubrir que el Señor nos consuela y nos estimula haciéndonos ver de un modo plástico y realista, que cuanto nos propone no es una quimera irreal sino una historia verificable en personas significativas que el mismo Señor nos pone al lado como una dulce compañía en la aventura de vivir y de creer.
            Esa historia tiene su punto culminante en el envío de Jesús, el Hijo de Dios, nacido de mujer en la plenitud del tiempo. Pero ese punto es posible por el sí de una joven que se fió de Dios y creyó hasta el fondo que todo eso que es imposible para los humanos, no lo es para Dios. María dijo sí, y en ese sí Dios escribió el suyo eterno. El Señor nos conceda entrar en esos dos "síes": el de Dios y el de María.

+ Jesús Sanz Montes, ofm
Arzobispo de Oviedo
21 diciembre 2014

Domingo 4º de Adviento

martes, 28 de octubre de 2014

ALGO MÁS QUE UNA REUNIÓN QUINCENAL

PRÓXIMA REUNIÓN
Viernes, 7 de noviembre a las 18:00 h.
Parroquia de Nuestra Señora de la Merced (Cádiz)
 
ALGO MÁS QUE UNA REUNIÓN QUINCENAL




Para compartir, orar y vivir el gozo del Evangelio.

Para que el Señor haga su obra en nosotros

Para que reavivemos el encuentro con Cristo que nos renueva siempre.

Asistir a estas reuniones no te compromete a nada, son una propuesta para vivir con Él y para Él, y de llevarlo a los demás.

Es una propuesta para dejarnos empapar por Él y experimentar que Dios existe realmente, nos ama y curas nuestras heridas.

Es el poder de la gracia que renueva nuestra fe.

¡Ven a vivir la alegría del Evangelio!

¡Dios lo hace en nosotros!
 
 
 

viernes, 24 de octubre de 2014

Reunión Grupo San José del M.F.C. viernes, 24 de octubre de 2014


Evangelio según San Mateo 22,34-40.
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar,
y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba:
"Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?".
Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu.
Este es el más grande y el primer mandamiento.
El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

El Amor tiene forma de cruz (Mt 22,34-40)

Andaban los fariseos maquinando en sus cábalas qué hacer con Jesús, dada la perplejidad en las que El les solía dejar. En la escena que este domingo escucharemos, hay como una especie de examen que le hacen al Señor. La principal polémica que existía entre los fariseos y Jesús sobre esta visión tan distinta de lo que era y significaba la Ley de Moisés, consistía en que Jesús aunque no confundía nunca el amor a Dios y el amor al prójimo, sin embargo no los podía ni los quería separar. El Maestro hablaba de una fusión sin confusión en el amor debido al Creador y a la criatura.

Por eso introduce en este diálogo una valoración novedosa y tremendamente plás­tica que ayuda a realizar esta unión sin confusión: "El le dijo: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser. Este es el mandamiento principal y primero. El segundo es semejante a él: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas" (Mt 22,37-40). Esa totalidad del amor de mi persona, ese todo del que soy capaz (de corazón, de alma y de ser) que se abre y se ofrece hacia el cielo del Padre Dios, como hacia la tierra de los hermanos hombres.

Este es el misterio del amor cristiano, que tiene forma de cruz (en dirección hacia el cielo y en dirección hacia la tierra), como en una cruz se nos mostró el todo más del corazón, del alma y del ser cuando Jesús amó hasta el extremo a su Padre Dios con to­das las consecuencias, llegando hasta el final abandonándose en sus manos, al tiempo que también amó hasta el extremo a sus hermanos hombres con todas las consecuen­cias, llegando hasta el perdón extremado porque no sabían... lo que hacíamos.

La fe cristiana nos vuelve a Dios sin revolvernos contra los hombres, nos hace darnos totalmente al Señor sin que el "precio" tenga que ser dejar de darnos a los demás. Si en alguna vez de la historia cristiana reciente o remota se han vivido ambos amores de un modo torpemente excluyente, hay que reconocer sin recelos puritanos pero sin aspavientos morbosos, que se hizo mal en separar y en­frentar lo que Jesús había unido y armonizado, tanto con su palabra como con su vida. No perdamos más tiempo en defendernos o en atacarnos en este punto, y pongá­monos ya mismo a amar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con todo nuestro ser... a ese Dios que quiere también esconderse en el hombre, ya ese hombre que es imagen de Dios.



+ Fr. Jesús Sanz Montes, ofm

Arzobispo de Oviedo

Domingo 30º Tiempo ordinario

26 octubre 2014

sábado, 11 de octubre de 2014

CALENDARIO DE REUNIONES COMUNIDAD SAN JOSÉ DEL MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO


COMUNIDAD SAN JOSÉ 

DEL MOVIMIENTO FAMILIAR CRISTIANO



SI QUIERES LLENAR DE SENTIDO TU VIDA





Si quieres llenar de sentido tu vida,
 
Si buscas algo más,  




¿Quieres que Jesucristo te coja de la mano? ¡No le soltarás nunca!

¿Quieres que tu familia se convierta en un instrumento de Dios para la transmisión de la Fe?

¿Hace tiempo que no vas a la Iglesia y sientes que algo te dice que vuelvas a casa?

¿Quieres recordar las enseñanzas que recibiste hace años?

¿Quieres aprender a dar razón de tu fe a tus hijos?

¿Quieres tomar conciencia de tu fe?

¿Quieres comprobar que tener fe es lo más razonable?

¿Quieres ver que es la fuente de la alegría y de la felicidad?

¿Aún no sabes que es la solución a todos los problemas?

¿Quieres conocer el significado de la palabra “plenitud” sin tener que acudir al wikpedia?

Entonces tienes que venir a la reunión que un pequeños grupo de aventureros tenemos los siguientes viernes a las 18,00 h. en los salones de la Parroquia de Nuestra Señora de la Merced, Cádiz.



CALENDARIO DE REUNIONES

El calendario para este primer trimestre y los encargados de la preparación son:

    10/10/2014 - Regli y Pedro
    24/10/2014 - Mariam y Carlos
    07/11/2014 - María José y Javier
    21/11/2014 - Mari Angeles y Antonio
    05/12/2014 - Jose Manuel
    19/12/2014 – Gregorio


No te preocupes si no nos conoces todavía, en cinco minutos te garantizo que parecerá que nos conocemos de toda la vida.